lunes, 3 de agosto de 2009

Seguir a Dios, Vivir como Dios

Dios Dijo:
Cuando escribes Mis palabras, tú no sabes a donde van a parar. Pero las escribes de todos modos.
Yo podría decir, "Hay tres puntos para considerar." Sin tener idea de cuáles son los tres puntos, no obstante, tú anotas: "Hay tres puntos para considerar." Valientemente tú anotas lo que Me escuchas decir. Tú tienes confianza de que eso es lo que Yo dije, y tienes confianza de que lo escuchaste. Tienes la confianza suficiente, por lo tanto lo escribes.
Sigues Mis palabras. Sigues Mi pensamiento. Sigues Mi Voluntad. Eso es seguir a Dios.
Y este es el modo de vivir la vida.
Tú no tienes que saber hacia donde vas. No tienes que conocer los pasos. No tienes que saber cuál es el próximo paso.
Sigues un aroma como si viniese desde una panadería. No lo puedes ver. Seguramente no sabes de dónde proviene, pero lo sigues. Eso es vivir como Dios.
Cruzas un río. Tú no ves el puente, pero caminas sobre el río de todos modos. Ese es el sendero de la vida. Eso es vivir como Dios.
Es ir un paso tras el otro. Tú no persigues a la vida, la buscas.
Tú eres el Buddha paciente que disfruta cualquier cosa que esté alrededor suyo, y eres el valiente explorador que se dispone a buscar su fortuna. Es tu fortuna lo que estás buscando. Es tu destino lo que persigues. Tú no sabes lo que es, no obstante lo persigues.
Yo te he contado de tu fortuna. Te he dicho hacia donde te diriges y que tú vas conmigo, y Yo contigo.
Es como si te hubiese regalado un libro para colorear, y tú ahora estás tan sólo completando los espacios en blanco. La diferencia está en que en la vida no hay líneas precisas. Tu colorear lo es todo. La página completa. Y tienes muchos colores a tu disposición. Tu mano agarra un color que no puedes ver hasta que lo sacas.
Se requiere de mucha confianza en la vida Humana. Confiar o no, no hace ninguna diferencia mientras que, al mismo tiempo, hace toda la diferencia del mundo.
La confianza es seguridad. No es volar a ciegas. Es seguir un plan de vuelo. Solamente que tú no ves el plan.
¡Cómo Mis hijos quieren predecir todo! ¡Cuánto quieren ellos seguir espacios numerados y líneas que conecten!
Déjeme asegurarte que caminar sin fronteras no significa sin rumbo. Tiene su propósito. Tú conoces el propósito, que es encontrarme. Solamente que tú no conoces el curso específico.
Existe una línea sobre el horizonte que es imaginaria. Cuando alcanzas el horizonte, la línea se ha movido. Jamás existió una línea. El horizonte se mueve como sobre olas.
Y así es también como tú te mueves.
Caminas la escalera mecánica de la vida, a excepción que esta escalera tiene curvas. Tú caminas, y ésta se mueve. Tú te montas sobre ella a medida que la caminas. Sigues a la escalera mecánica. No decides su camino. Durante todo el camino la escalera te guía.
Trepas a la escalera de la vida. Sigues trepando. Ésta escalera conduce únicamente hacia el Cielo. Tú estás trepando hacia el Cielo, o estás montando una escalera mecánica hacia el mismo, o un caballo, o un unicornio, o un horizonte.
Ya es suficiente con trepar la escalera.
La muerte del cuerpo no te trae al Cielo. Te trae tu conciencia acerca del Cielo. Tú nunca has estado afuera del Cielo, entonces, ¿cómo podría la muerte del cuerpo traerte aquí?
Durante toda tu vida no vas a ningún lado salvo a donde ya te encuentras. Eres simultáneo. No estás en ningún lado, y estás en todos lados. Tú estás en la Tierra, y estás en el Cielo. Yo estoy fuera del alcance de tu vista, pero tú sí estás en el mío. Mis ojos y Mi corazón te siguen. Yo sigo todos tus pasos.
Tu vida surge a partir de Mis labios como las palabras a partir de tu pluma. Tú eres Mi firma. Tú eres las curvas de Mi existencia. Es Mi vida la que tú vives. La vives gracias a Mí. Yo te doy vida para que tú puedas venir hacia Mí sin jamás haberme abandonado.
Traducido por: Pablo Vaudagna