viernes, 4 de junio de 2010

El Jardin del Rey




Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y
flores se estaban muriendo. El Roble le dijo que se moría porque no
podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló caído
porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no
podía florecer como la Rosa. La Rosa lloraba por no ser fuerte y
sólida como el Roble.

Entonces encontró una planta, una Fresia, floreciendo y más fresca
que nunca. El rey preguntó:
- ¿Cómo es que creces tan saludable en medio de este jardín mustio y
umbrío?

La flor contestó:
- No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste,
querías fresias. Si hubieras querido un Roble, lo habrías plantado.
En aquel momento me dije: "Intentaré ser Fresia de la mejor manera
que pueda".

Somos esto que somos. Vivimos marchitándonos en nuestras propias
insatisfacciones, en nuestras absurdas comparaciones con los
demás. "Si yo fuera" "si yo tuviera" "si mi hombre fuera". Siempre
conjugando el futuro incierto en vez del presente concreto,
empecinados en no querer ver, que la felicidad es un estado subjetivo
y voluntario.

Podemos elegir hoy, estar felices con lo que somos, con lo que
tenemos.

Sólo podremos florecer el día que aceptemos que somos lo que somos,
que somos únicos y que nadie puede hacer lo que nosotros vinimos a
hacer a este mundo.