viernes, 4 de junio de 2010

Yo Soy la Fuente de mi Abundancia


Tú eres la fuente de tu abundancia y tu dinero. Elaboran­do tus sentimientos, pensamientos e intenciones, puedes llegar a ser un maestro en la creación de lo que deseas. Tú eres la fuente de tu riqueza y no tu trabajo, tus inversiones, tu esposo/ a o tus padres. Conectándote con la abundancia ilimitada de tu alma o yo superior, abriendo tu conexión a las fuerzas superiores (a veces llamadas Dios, Todo‑Lo‑Que‑Es, Mente Universal, Cristo o Buda), expresando e irradiando tus calidades superio­res de paz interior, alegría, amor, bienestar y vitalidad, te conviertes en la fuente de tu abundancia.

El hecho de tener dinero y posesiones, no es tan impor­tante como el dominio del proceso de su creación. Una vez do­minado este proceso, tu capacidad para prosperar no será deter­minada por la economía y las condiciones externas porque po­drás crear lo que quieras y cuando quieras. El aprendizaje de la creación de la abundancia, constituye un proceso de desarrollo; puede requerir un cambio en tu forma de pensar y la ampliación de tu creencia en lo que mereces tener. El proceso de consecu­ción de cada cosa nueva ‑sea un coche, una casa o un salario superior‑ te aportará evolución espiritual, aprendizaje y nuevas habilidades. Dominando el proceso, serás capaz de emplear el dinero y las demás cosas creadas como herramientas para la ampliación de tu conciencia y la más plena expresión de tu ser.

Tus pensamientos tienen auténtica sustancia aunque vuestros instrumentos científicos no son capaces de medirla, todavía. Podrías imaginarlos como "magnetos". Estos "magnetos" salen al mundo y atraen las sustancias que les corresponden; duplican su propia forma. Todo lo que te rodea fue un pensamiento en la mente de alguien antes de existir en tu realidad. Los coches, las carreteras, los hogares, los edificios y las ciudades, todo existió como pensamiento antes de conver­tirse en realidad.

Tus pensamientos marcan la pauta de lo que ha de ser creado, y tus emociones activan tus pensamientos y los proyec­tan de tu mundo interior al exterior. Cuanto más fuertes tus emociones, antes crearás lo que tienes en mente. Tu intención actúa dirigiendo tus pensamientos y emociones y manteniéndo­los enfocados en lo deseado, hasta lograr conseguirlo.

Sanaya Roman y Duane Packer